Te elegimos hoy, María,
En presencia de todos los santos,
Como nuestra Madre y nuestra Reina.
Te entregamos y consagramos,
Con toda sumisión y amor,
Nuestro cuerpo y nuestra alma,
Nuestros bienes interiores y exteriores,
Y hasta el valor de nuestras buenas acciones
Pasadas, presentes y futuras.
Dejándote completo y pleno derecho
Para disponer de nosotros y de todo lo nuestro,
Sin excepción, según tu beneplácito,
Para la mayor gloria de Dios
Ahora y por la eternidad. Amén.